Por Julián Inzaugarat
El Che Guevara se ha convertido en una figura
pública sin contradicciones. Dentro del clivaje derecha- izquierda idolatran al
revolucionario argentino. Muchos de ellos con ideas contrarias, vidas opuestas,
pensamientos retrógrados y sin poder de crítica. A contrario de Fidel Castro,
gran líder de la revolución Cubana y criticado por muchos (quienes dicen
pregonar las ideas del guerrillero criollo), el Che es valorado por una gran
porción de nuestras sociedades. ¿Por qué se aprecia al Che? ¿Es más fácil
adorar a un muerto?
La coyuntura de nuestra Latinoamérica nos
impone un claro desafío,: apostar por los gobiernos populares y revolucionarios
encabezados por Chávez, Evo y Correa, o apoyar gobiernos de derecha como
Henrique Capriles, Guillermo Lasso, Mauricio
Macri o Aécio Neves. Ante esto, una imagen recorre ambos espectros sin mayores
inconvenientes, esta es la ilustración del Che. Como se mencionó con
anterioridad, normalmente, el revolucionario es enaltecido por militantes de
izquierda o progresistas, pero así todo, puede verse como la centro derecha ha
intentado hacerse con su espíritu.
Aunque parece difícil
conciliar las ideas derechistas de estos gobiernos con los pensamientos de éste
fuera de serie, muchos parecen levantar su nombre como un cascarón vacio.
Parece ser que varios han olvidado lo que realmente proclamaba Ernesto Guevara:
reforma agraria, los medios de producción pertenecientes al Estado, justicia
social, la tierra como función social, etc. Cuando la coyuntura diaria de
nuestra Latinoamérica los pone a prueba, se puede ver quién realmente entiende
las ideas guevaristas. Ante una toma de tierra, ante la expropiación de una
empresa explotadora de proletariados, ante la idea de regular la economía, ante
una ley de retenciones (como la 125 en Argentina), ante la nacionalización de
hidrocarburos (como en Bolivia) o la nacionalización de activos petroleros que
estaban en manos de extranjeros (Venezuela), estos dirigentes de partidos de
derecha y sus votantes muestran su repudio.
Entonces ¿por qué si se oponen
a lo que el Che Guevara llevó y/o exaltó, luego retoman su tan controversial
figura? Parece más fácil respetar y tener como guía una persona que está
muerta, un mito, una leyenda, alguien que en el presente no los obligue a tomar
una posición. Este lugar es el más cómodo para aquellos que no pueden contra
las contradicciones diarias, para quienes no tienen un pensamiento crítico, y
para aquellos que sólo quedan en la retórica revolucionaria.
Se puede disentir con los
gobiernos progresistas ya mencionados y no militar por su causa. Lo que no se
puede es ser neutro, ser tibio, apoyar medidas que vayan en contra de los
pueblos y de las ideas revolucionarias del Che Guevara. Los gobiernos
revolucionarios latinoamericanos tienen sus pros y sus contras, los cuales no
analizaremos en este artículo, pero no se puede negar que llevan adelante ideas
de igualdad y justicia social. Aquellos disidentes revolucionarios seguramente
apoyen estas medidas, y aquellos disidentes de derecha estarán en contra de
ellas, y sin darse cuenta estarán en contra del Che Guevara.
Como pronunció la hija del Che, Aleida Guevara: Mi padre apoyaría a Evo, Maduro y
Correa. Y yo agrego, como lo hace Fidel.

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