por: Julián Inzaugarat
Esta semana se cumplen 10 años del histórico NO al ALCA. La
IV Cumbre de las Américas realizada en la ciudad de Mar del Plata en los días 4 y 5 de noviembre marcó un
punto de inflexión para los gobiernos progresistas de Latinoamérica. El día 5 de noviembre se desarrolló una cumbre paralela a la
oficial, conocida como la contra cumbre, en la cual, grandes movimientos
sociales y políticos, junto a personalidades como Diego Maradona y presidentes
de la región (Hugo Chávez, Nestor Kirchner, Lula da Silva, etc) se manifestaron en contra del ALCA. Una de las frases más
conocidas de esa cumbre fue la mencionada por Hugo Chávez: “Alca Alca, AL
CARAJO!”. El Área de
Libre Comercio de las Américas, más conocido como ALCA, proponía un proyecto
político que pretendía liberalizar la zona desde Alaska a Tierra del Fuego para
la libre circulación de bienes, servicios, mercancías y capital.
Todos, desde los más chicos a los más grandes, recordaremos esas
semanas movidas en el 2005, donde organizaciones populares, sindicatos,
partidos políticos se movilizaron para rechazar la llegada del ex presidente de
los Estados Unidos George Bush (hijo). Pero el rechazo no fue sólo a la llegada
de este personaje, durante esa cumbre se enterró un proyecto neoliberal que
buscaba recuperar la hegemonía de Estados Unidos en la región. Liderazgo que
había comenzado a declinar con los triunfos de Hugo Chávez en 1998, Néstor
Kirchner, Tabaré Vázquez y Lula da Silva en 2003.
El "no" al ALCA fue el repudio a un tratado internacional que no respetaba la soberanía de los países firmantes, que proponía arruinar las industrias nacionales, generar desempleo, endeudar a las naciones latinoamericanas y quitar la capacidad de maniobra para aplicar políticas de estado que proyecten un desarrollo sustentable. El país anfitrión, Argentina, de la mano de Néstor Kirchner propuso como temas principales a tratar en la cumbre: la creación de empleo para enfrentar la pobreza, el desafío de romper con la brecha que desde los años 70 se abría cada vez más entre ricos y pobres, y la integración regional entre pares. El "no" al ALCA permitió la creación de organismos para la integración regional como: el ALBA, UNASUR Y LA CELAC. Estos proyectos buscan la unidad entre los países hermanos de Latinoamérica respetando su soberanía política, su independencia económica y en busca de la justicia social.
El "no" al ALCA fue el repudio a un tratado internacional que no respetaba la soberanía de los países firmantes, que proponía arruinar las industrias nacionales, generar desempleo, endeudar a las naciones latinoamericanas y quitar la capacidad de maniobra para aplicar políticas de estado que proyecten un desarrollo sustentable. El país anfitrión, Argentina, de la mano de Néstor Kirchner propuso como temas principales a tratar en la cumbre: la creación de empleo para enfrentar la pobreza, el desafío de romper con la brecha que desde los años 70 se abría cada vez más entre ricos y pobres, y la integración regional entre pares. El "no" al ALCA permitió la creación de organismos para la integración regional como: el ALBA, UNASUR Y LA CELAC. Estos proyectos buscan la unidad entre los países hermanos de Latinoamérica respetando su soberanía política, su independencia económica y en busca de la justicia social.
El avance de la derecha
El imperialismo no descansa, y vuelve a la batalla con un nuevo
caballo de Troya. Con el deterioro sufrido por los organismos regionales (léase
ALBA, UNASUR y CELAC) y el inminente freno de los gobiernos progresistas, el
imperialismo yankee con un nuevo disfraz avanza sobre el territorio mencionado. Este nuevo
disfraz es el de los tratados de Libre Comercio bilaterales firmados durante
los últimos años. El más trascendente es el reciente Acuerdo Transpacífico, en
el cual se acordó un área de libre comercio entre 12 países de todo el mundo,
en dicho tratado se encuentran tres países pertenecientes a nuestra querida Latinoamérica
(Chile, Perú y México). Dicho tratado elimina aranceles de importación, como
también barreras de comercio internacional y establece patentes de medicamentos
permitiendo crear monopolios en dicha cartera.
Ante esta disyuntiva, los pueblos de Latinoamérica debemos estar atentos al avance neoliberal en los gobiernos de nuestros países. El cambio de un gobierno progresista a uno que pretende restablecer políticas económicas de ajuste, podría destruir los logros alcanzados en materia de unificación regional y sumarse como furgón de cola a estos acuerdos de libre comercio bilaterales, que lo único que buscan en nuestros pueblos es hambre y miseria.
Por esto, el ballotage venidero en Argentina puede significar un segundo punto de inflexión en la área. Por primera vez, desde el triunfo electoral de Hugo Chávez, un gobierno progresista de la América Latina corre riesgo de perder frente a una alianza conservadora neoliberal. Los daños a la región que puede significar la victoria de dicha alianza son catastróficos, generando un clima negativo para los Estados pos neoliberales de la región.
Ante esta disyuntiva, los pueblos de Latinoamérica debemos estar atentos al avance neoliberal en los gobiernos de nuestros países. El cambio de un gobierno progresista a uno que pretende restablecer políticas económicas de ajuste, podría destruir los logros alcanzados en materia de unificación regional y sumarse como furgón de cola a estos acuerdos de libre comercio bilaterales, que lo único que buscan en nuestros pueblos es hambre y miseria.
Por esto, el ballotage venidero en Argentina puede significar un segundo punto de inflexión en la área. Por primera vez, desde el triunfo electoral de Hugo Chávez, un gobierno progresista de la América Latina corre riesgo de perder frente a una alianza conservadora neoliberal. Los daños a la región que puede significar la victoria de dicha alianza son catastróficos, generando un clima negativo para los Estados pos neoliberales de la región.
Falta y mucho
Es innegable que el "No" al ALCA fue un avance de los
pueblos latinoamericanos para su liberación y para terminar con la etapa conservadora que Latinoamérica sufrió durante los años 80 y los 90. Pero a pesar de
los avances en materia social, como la Asignación universal por Hijo
(Argentina); la estatización de las AFJP (Argentina); la Misión Milagros (en
toda la región); la Misión Cristo (Venezuela); Misión Robinson (Venezuela);
Bono Juancito Pinto (Bolivia); etc, se debe remarcar la fuerte dependencia al
extraccionismo y al rentismo que tienen estos Estados. La matriz productiva de
la región poco se ha modificado, en Argentina se ha producido una fuerte
dependencia al modelo agro-minero, en Venezuela al petrolero, Bolivia depende
del gas y de los minerales y por el lado de Brasil, una fuerte dependencia al
Petróleo y a la producción de Soja.
Es necesaria la lucha de los pueblos para modificar la matriz
productiva y poder producir una segunda confrontación a los avances de las empresas
transnacionales. Se debe desterrar de la región empresas que envenenan nuestro
suelo como Monsanto, Chevron, Barrick Gold, Repsol, entre otras.
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