Manipulacion mediatica

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jueves, 24 de diciembre de 2015

El príncipe Macri

Por: Julián Inzaugarat

           En 1513, Maquiavelo escribe "El Príncipe", un tratado de teoría política que hasta el día de hoy es material obligado en muchas carreras de ciencia sociales. El objetivo de esta obra es la creación de un príncipe que construyera el Estado Italiano. De allí se rescatan muchas ideas muy productivas para los gobernantes de todos los tiempos. ¿Cómo llegamos a realizar un paralelismo entre el príncipe maquiavélico y Mauricio Macri?.
            Las primeras medidas de gobierno del presidente de la República Argentina han sorprendido a propios y ajenos, los primeros, en desacuerdo con las medidas antirrepublicanas, los segundos, asombrados por la rapidez y la dimensión de las medidas. Los 29 decretos en un día fueron la primera señal, entre ellos, se encontraban la reducción del presupuesto a la educación del 6% al 3% del PBI, la designación de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones(Aftic) bajo la órbita del Ministerio de Comunicaciones. Por otro lado, Macri nombró a jueces de la Corte Suprema, la devaluación del salario en al menos 30% (a lo que se suma el auge de los precios), la eliminación de retenciones a ciertos tipos de granos, la intención de tomar deuda por USD 12.000 millones del Tesoro de los EEUU, la muerte de 40 gendarmes tras un accidente en la ruta nacional 34 al ser enviados de  urgencia para controlar posibles saqueos en la provincia de Jujuy, el pedido de liberación de los "presos políticos" venezolanos realizado en la Cumbre del Mercosur, entre los cuales se encuentra Leopoldo López quien fue el incitador de las guarimbas, las que produjeron decenas de muertos, y por último las dos medidas más recientes, la represión de los trabajadores de Cresta Roja y la conferencia de prensa del Ministro Aguad anunciando la intervención del Afsca y la Afitc.
            En un principado civil, en el cual un ciudadano particular se convierte en príncipe de su patria con el favor de sus conciudadanos, se necesita audacia más que virtud o fortuna. Y a este principado se asciende con el favor del pueblo o con el de los grandes. Claramente, Mauricio Macri llegó a la presidencia de la Nación con el favor de los grandes grupos concentrados, entre ellos Clarín, la SRA, la UIA, La Nación, el capital financiero (Asociación de Bancos de la Argentina), la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, el Partido Judicial, entre otros. Estas medidas fueron para agradecer el apoyo recibido, pero no se puede satisfacer dignamente a los grandes sin cometer injusticias con los otros.
            Estas medidas cumplen un objetivo preciso, los crímenes se deben cometer de una sola vez. Macri utilizó dos tácticas propuestas por Maquiavelo, en primer lugar la inmediatez: "De donde se concluye que, al apoderarse de un Estado, todo usurpador debe reflexionar sobre los crímenes que le es preciso cometer, y ejecutarlos todos a la vez, para que no tenga que renovarlos día a día y, al no verse en esa necesidad, pueda conquistar a los hombres a fuerza de beneficios." Y en segundo lugar, el príncipe prefiere ser temido que amado: "los hombres vacilan menos en cometer ofensa al que se hace amar que al que se hace temer, y como el amor se mantiene por un vinculo de gratitud, ese vinculo es roto en cualquier ocasión que se considere de utilidad, porque los hombres son perversos. En cambio, el temor se mantiene por el miedo al castigo, que nunca te abandona". 
            La represión de los trabajadores de Cresta Roja sigue la preferencia del temor al amor, un príncipe debe olvidar  las acusaciones de crueldad, porque con pocos castigos ejemplares (la coacción a los manifestantes) será más clemente que aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causas de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población, mientras que las medidas extremas adoptadas por el príncipe sólo van en contra de uno.
            Si bien Mauricio Macri parece haber leído "El Príncipe", olvidó de dos conceptos fundamentales: "las amistades conquistadas con recompensas y no con grandeza y nobleza de ánimo se compran pero no se tienen, y en los momentos de necesidad no se puede disponer de ellas". Y en segundo lugar, no debe fiarse de los poderosos porque son traicioneros y tampoco debe tener al pueblo de enemigo porque es poderoso. Si cuenta con el apoyo del pueblo, el príncipe nunca se verá engañado por él. "Lo peor que puede sucederle a un príncipe con el pueblo enemigo es que él lo abandone, pero de los enemigos poderosos no sólo debe temer que lo abandonen, sino también que lo ataquen, porque ellos poseen mayor capacidad de previsión y astucia, avanzando siempre a tiempo para salvarse, y buscando respeto de quien presumen será vencedor". De este párrafo debe destacarse la capacidad de los poderosos en voltearse contra su presidente, en el caso argentino esto ha sido moneda corriente, pero también hay que disentir con Maquiavelo en la asignación de mayor audacia y astucia a los poderosos que a el pueblo. El pueblo organizado y la lucha social puede ser un gran dolor de cabeza para el mandatario si no logra conquistarlo. El pueblo argentino ha demostrado ser consciente que su movilización y participación en las calles condicionan y son la única forma de conquista de derechos. Macri deberá conquistar el cariño de miles, pero no lo hará con acciones anti populares como las que viene realizando.

            ¿Será Macri un príncipe al estilo de Maquiavelo?

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