Por: Julián Inzaugarat
En 1513, Maquiavelo escribe "El Príncipe", un tratado de teoría política que hasta el día de hoy es material obligado en muchas carreras de ciencia sociales. El objetivo de esta obra es la creación de un príncipe que construyera el Estado Italiano. De allí se rescatan muchas ideas muy productivas para los gobernantes de todos los tiempos. ¿Cómo llegamos a realizar un paralelismo entre el príncipe maquiavélico y Mauricio Macri?.
En 1513, Maquiavelo escribe "El Príncipe", un tratado de teoría política que hasta el día de hoy es material obligado en muchas carreras de ciencia sociales. El objetivo de esta obra es la creación de un príncipe que construyera el Estado Italiano. De allí se rescatan muchas ideas muy productivas para los gobernantes de todos los tiempos. ¿Cómo llegamos a realizar un paralelismo entre el príncipe maquiavélico y Mauricio Macri?.
Las primeras medidas de gobierno del
presidente de la República Argentina han sorprendido a propios y ajenos, los
primeros, en desacuerdo con las medidas antirrepublicanas, los segundos,
asombrados por la rapidez y la dimensión de las medidas. Los 29 decretos en un
día fueron la primera señal, entre ellos, se encontraban la reducción del
presupuesto a la educación del 6% al 3% del PBI, la designación de la Autoridad
Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) y la Autoridad Federal
de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones(Aftic) bajo la órbita del
Ministerio de Comunicaciones. Por otro lado, Macri nombró a jueces de la Corte
Suprema, la devaluación del salario en al menos 30% (a lo que se suma el auge
de los precios), la eliminación de retenciones a ciertos tipos de granos, la
intención de tomar deuda por USD 12.000 millones del Tesoro de los EEUU, la
muerte de 40 gendarmes tras un accidente en la ruta nacional 34 al ser enviados
de urgencia para controlar posibles
saqueos en la provincia de Jujuy, el pedido de liberación de los "presos
políticos" venezolanos realizado en la Cumbre del Mercosur, entre los
cuales se encuentra Leopoldo López quien fue el incitador de las guarimbas, las
que produjeron decenas de muertos, y por último las dos medidas más recientes,
la represión de los trabajadores de Cresta Roja y la conferencia de prensa del
Ministro Aguad anunciando la intervención del Afsca y la Afitc.
En un principado civil, en el cual
un ciudadano particular se convierte en príncipe de su patria con el favor de
sus conciudadanos, se necesita audacia más que virtud o fortuna. Y a este
principado se asciende con el favor del pueblo o con el de los grandes.
Claramente, Mauricio Macri llegó a la presidencia de la Nación con el favor de
los grandes grupos concentrados, entre ellos Clarín, la SRA, la UIA, La Nación,
el capital financiero (Asociación de Bancos de la Argentina), la Cámara de
Comercio de los Estados Unidos, el Partido Judicial, entre otros. Estas medidas
fueron para agradecer el apoyo recibido, pero no se puede satisfacer dignamente
a los grandes sin cometer injusticias con los otros.
Estas medidas cumplen un objetivo
preciso, los crímenes se deben cometer de una sola vez. Macri utilizó dos
tácticas propuestas por Maquiavelo, en primer lugar la inmediatez: "De donde se concluye que, al
apoderarse de un Estado, todo usurpador debe reflexionar sobre los crímenes que
le es preciso cometer, y ejecutarlos todos a la vez, para que no tenga que
renovarlos día a día y, al no verse en esa necesidad, pueda conquistar a los
hombres a fuerza de beneficios." Y en segundo lugar, el príncipe
prefiere ser temido que amado: "los
hombres vacilan menos en cometer ofensa al que se hace amar que al que se hace
temer, y como el amor se mantiene por un vinculo de gratitud, ese vinculo es
roto en cualquier ocasión que se considere de utilidad, porque los hombres son
perversos. En cambio, el temor se mantiene por el miedo al castigo, que nunca
te abandona".
La represión de los trabajadores de
Cresta Roja sigue la preferencia del temor al amor, un príncipe debe olvidar las acusaciones de crueldad, porque con pocos
castigos ejemplares (la coacción a los manifestantes) será más clemente que
aquellos que, por excesiva clemencia, dejan multiplicar los desórdenes, causas
de matanzas y saqueos que perjudican a toda una población, mientras que las medidas
extremas adoptadas por el príncipe sólo van en contra de uno.
Si bien Mauricio Macri parece haber
leído "El Príncipe", olvidó de dos conceptos fundamentales: "las amistades conquistadas con
recompensas y no con grandeza y nobleza de ánimo se compran pero no se tienen,
y en los momentos de necesidad no se puede disponer de ellas". Y en
segundo lugar, no debe fiarse de los poderosos porque son traicioneros y
tampoco debe tener al pueblo de enemigo porque es poderoso. Si cuenta con el
apoyo del pueblo, el príncipe nunca se verá engañado por él. "Lo peor que puede sucederle a un
príncipe con el pueblo enemigo es que él lo abandone, pero de los enemigos
poderosos no sólo debe temer que lo abandonen, sino también que lo ataquen,
porque ellos poseen mayor capacidad de previsión y astucia, avanzando siempre a
tiempo para salvarse, y buscando respeto de quien presumen será vencedor".
De este párrafo debe destacarse la capacidad de los poderosos en voltearse
contra su presidente, en el caso argentino esto ha sido moneda corriente, pero
también hay que disentir con Maquiavelo en la asignación de mayor audacia y
astucia a los poderosos que a el pueblo. El pueblo organizado y la lucha social
puede ser un gran dolor de cabeza para el mandatario si no logra conquistarlo.
El pueblo argentino ha demostrado ser consciente que su movilización y
participación en las calles condicionan y son la única forma de conquista de
derechos. Macri deberá conquistar el cariño de miles, pero no lo hará con
acciones anti populares como las que viene realizando.
¿Será Macri un príncipe al estilo de
Maquiavelo?
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